Quién pinta en cuestión

Nací en San Martín, Provincia de Buenos Aires, en 1978. El dibujo se extiende omnipresente en la configuración de mis recuerdos infantiles: felinos, dinosaurios, superhéroes y mundos fantásticos que, como no podía ser de otra manera, me orientaron tempranamente hacia el mundo del cómic y la ilustración.

La percepción (capaz equivocada, pero aún hoy la sospecho cierta) de que las instituciones artísticas actuales no respondían a mis inquietudes me hizo esquivar las institucionalizaciones del arte y estudié Sociología, mientras continuaba mi formación pictórica en talleres particulares, donde encontraba recursos más adecuados para la representación figurativa.

En la pintura, mi inclinación inicial por el surrealismo fue convirtiéndose en fascinación por el espíritu barroco. Poco a poco, la luz y sus recorridos, las escenificaciones teatrales, la forma y la atmósfera, ese aire que puede respirarse dentro de los mundos que genera la pintura de los grandes maestros, pasaron a ser mis horizontes inspiradores.

Hace ya unos cuantos años que este es mi mundo. Un mundo de luces, sombras, colores, aguarrás, grafito, papeles, viruta, pinceles, óleos y acrílicos. Y grandes monstruos del presente y del pasado acompañándonos.

Y aquí, en este espacio virtual, quisiera compartir algunos aspectos de éste mundo, que se ha convertido en mi presente y horizonte. La pintura, el dibujo, mis profesores y mis alumnos.

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Exposiciones
1999. Tiempo de teatro (Individual)
2008. Septiembre. Galería Objeto a (Colectiva)
2008. Octubre. El Pacha (Individual)
2009. Septiembre. Club Cultural Matienzo (Pintura en vivo, Ciclo "Cronotopo")
2009. Octubre. El Pacha (colectiva)
2009. El Taller (obra seleccionada en Concurso Thesis)
2010. Octubre. Casona Cultural Seguí Nicasio (Individual)
2012. Noviembre. El Camarín de las Musas (Individual) - “(Aire) Entre la mirada y los objetos"

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Mis maestros

- 1992-1995: el primer maestro al que designo como tal fue Maximiliano Casas Di Nardo. Con él trabajé dibujo e ilustración. Hoy diría que las herramientas que me brindó fueron mas que nada constructivas: estructura, monigotes, un poco de anatomía, perspectiva, grafito, tinta china, lápices de colores, e incluso con él realicé mis primeros trabajos de ilustrador.

- 1996-1998: esos dos años trabajé con Mario Stratiotis pintura al óleo. Era un terreno nuevo para mí y fue muy fructífero. Su técnica, descubriría tiempo después, era más bien inusual, pero poderosa. Hoy pienso que lo que trabajábamos, casi sin usar blanco y con pintura transparente, sería más bien un pre-pintado.

- 1999-2000: Una breve estadía con Fernando Molinari, con quien trabajé técnicas de ilustración mayormente en acrílico.

- 2008-2010: Ese año conocí a quien hoy considero una de las personas clave en este proceso de aprendizaje. No sólo porque fue con ella que re descubrí (y descubrí) cosas que creía que sabía sobre dibujo y pintura (e ignoraba), ni tampoco sólo porque me ayudó a mejorar infinitamente mi pintura, sino también porque fue quien, capaz sin saberlo ni buscarlo, me ayudó a darme cuenta de cuanto amaba esto: dibujar, pintar y enseñar. Gracias a Lula Mari, entonces, quién además de todo me mostró lo que es amar enseñar.

- 2008-2010: Simultáneamente comencé a asistir a las clases de Alejandro Rosemberg, con quien aprendí una técnica pictórica por completo distinta; si con Lula trabajábamos desde la masa, con Alejandro trabajábamos el modelado fino y parte por parte. Hoy mi método de trabajo, si bien variable, suele ser un punto medio entre estos dos caminos.

- Julio-Agosto 2010: Durante dos intensos meses, cinco días por semana, ocho horas por día, tuve la fortuna de asistir a los seminarios intensivos de Grand Central Academy of Arts, de Jacob Collins, en Manhattan. Tres increíbles profesores me abrieron la puerta a toda una serie de herramientas y recursos que extendieron y mejoraron enormemente mis horizontes: Scott Waddell, Josh LaRock y Camie Davis. Lo que aprendí esos dos meses es casi inagotable, y aún hoy siguen cayendo fichas y sacando jugo de esa experiencia.

Otra persona clave en mi formación es Michael Klein, a quien conocí durante el 2009, cuando él estaba viviendo en Merlo, BsAs. Un pintor formado con Jacob Collins, con enorme técnica pero también sensibilidad artística. Fue él quien me sugirió fervorosamente que fuera a Manhattan, y seguí su consejo. Si bien nunca estudié formalmente con él, nuestros muchos encuentros, las conversaciones casi cotidianas sobre técnicas y prácticas, sus feedbacks constantes sobre mi trabajo, verlo trabajar e incluso pintar juntos en muchas ocasiones, hacen que para mi sea un referente absolutamente imprescindible.

Después de casi cuatro años de trabajo en solitario, pero sintiendo que necesitaba reforzar cosas que se me escapaban, encontré finalmente un nuevo guía en la persona de Martín Llamedo, con quien me encuentro tomando clases de perfeccionamiento en estos momentos, para empujar algunos límites con los que me venía encontrando.

La formación es de por vida. Hoy sigo sacando provecho de las cosas aprendidas, auto imponiéndome ejercicios, trabajando con técnicas diversas, y aprendiendo del hecho mismo de dar clases.