07 agosto 2011

El maestro Ribera

Hay saberes que no nos cansamos de redescubrir. Cosas que ya sabemos, que ya escuchamos, pero que cada tanto redescubrimos y encontramos en ellas un nuevo nivel de verdad, o un nuevo nivel de refinamiento, de potencia. Por ejemplo, una cosa entre tantas otras pero que es la que este post motiva, cuánto se aprende al copiar reflexivamente las obras de grandes maestros.

De composición, de cómo decidió mostrar algo, de anatomía, de paletas y colores, cómo enfrentó y resolvió problemas, cómo genero texturas, etc, etc, etc. El simple hecho de hacerles preguntas y tratar de aguzar el oído para escuchar sus respuestas, respuestas silenciosas pero que están ahí y son elocuentes en su mutismo de mera presencia.

Ribera es uno de esos maestros que cada tanto redescubro. Me fascina el poder de sus claroscuros, sus cuerpos llevados al límite, muy cerca de lo grotesco pero sin llegar a serlo, el modo en que trabaja la materia, etc, etc, etc. Terriblemente infuenciado por Caravaggio, pero con un sentido negro bastante más desarrollado, y al lado de éste último, las pinturas de Ribera tienen mucha más carga matérica.

Cuestión que hace poco revisando pinturas que podían servir para mis alumnos, reencontré una que me dió muchas ganas de trabajarla. Una que siempre me gustó y que ahora me pedía explorarla. Y así fue. Una gran grata experiencia.

Les dejo el proceso.
El comienzo:
Esta vez, decidí no dibujar.
Comencé directamente sobre la tela, Teñí la tela con tierra sombra tostada, y fui levantando las luces con trapo, con pincel grande, pensando en masas de luz y tratando de establecerlas. Nunca habia dibujado directamente sin trazar líneas. Cuando dibujo con el pincel, dibujo tirando direcciones, es decir, igual que como dibujo con lápiz. Este fue distinto, directo a buscar los espacios de la luz. Interesante, la cabeza funciona de otro modo así.


Una vez establecida la síntesis de luces y sombras, empece a trabajar con pintura opaca por encima. Al principio fui despacio, buscando demasiado pronto el modelado (aunque por supuesto es una alternativa válida y con la que he trabajado). Después cambié de opinión y de pincel (por uno más grande) y empecé a trabajar con más materia y más en masas, dejando el modelado para después.




En el cuerpo lo dificil era generar esa piel curtida, texturada, torturada. Fue interesante la exploración para buscar que tipo de pincelada podía ayudarme a capturarla.




Etapa final.
Hubo varias cosas que decidí tempranamente que modificaría. Por ejemplo, la iamgen me sugería con mucha fuerza una figura emergiendo de las sombras. Para reforzarlo, decidí omitír la información en las sombras y remover la cruz. No tan intencionalmente, me encontré con que había rejuvenecido a San Andrés y lo había hecho una especie de Larralde honorable y un poco más saludable



Copia de "San Andrés", de José de Ribera.
Óleo sobre tela. 60x40 cm


4 comentarios:

IM dijo...

Buenisimo.Que bueno ver el proceso y sus variaciones...
Saludos.

Ariel dijo...

Muchas gracias!
Me gusta capturar y mostrar el proceso... a veces más que la obra terminada. Es una forma de compartir la búsqueda, los cambios de opinión, los posibles que se van abriendo... y las elecciones que los van cerrando, je.

Gracias por la visita y el comentario!

Gilberto Geraldo dijo...

Ariel, você é um artista muito sensível! Obrigado por sua visita e comentários, será sempre bem recebido por lá

Ariel dijo...

Muchísimas gracias Gilberto! tus trabajos son realmente impresionantes!

Algún día me gustaría saber más sobre tu experiencia en San Petesburgo... debió ser magistral!!

Saludos, y gracias nuevamente por tu visita y comentario